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El merengue como Política Cultural Exterior del país.

SANTO DOMINGO. Cuando el ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Vargas Maldonado, tomó a su dispuesta esposa Angelita García de Vargas -excelente su performance con la tambora- para bailar un merengue, al final de la actividad celebrada anoche en el Salón de Convenciones del Mirex, ponía el sello seco a su disposición de que el merengue se convierta en centro de la Política Cultural Exterior de esa importante institución gubernamental.
Una extensa lista de merengueros, encabezada por Joseito Mateo, con sus 97 años y Johnny Ventura “que no sabe cuántos tiene”, según el canciller, y Fefita la Grande, incluyendo a Wilfrido Vargas, Milly Quezada, Miriam Cruz, Fernando Villalona, Sergio Vargas, Rubby Pérez y Francisco Ulloa, entre otros, recibió el pergamino otorgado por la Unesco confiriéndole al Merengue la categoría de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
La vicepresidenta Margarita Cedeño encabezó el lanzamiento del plan de difusión del merengue a través del servicio exterior. Estaba presente el secretario de Estado de Puerto Rico, Luis G. Rivera Marín acompañado de su esposa Margarita Fullana. El cuerpo diplomático, artistas, personalidades de la vida social, diplomáticos dominicanos y funcionarios de la institución colmaron el salón en el que el protagonista principal fue el ritmo nacional, algunos de cuyos cultores ausentes enviaron saludos en video, entre ellos Juan Luis Guerra, Héctor Acosta y otros.
Fue evidente la ausencia escandalosa del Ministerio de Cultura, a pesar de que se mencionó entre los presentes al ausente ministro Pedro Vergés.
La Soberana, Casandra Damirón, recibió, póstumamente y en la mano de sus hijos Checheo Rivera y Luisa Rivera; así como también fue reconocida la ex bailarina folclórica, quien propagandizó la danza del merengue por el mundo, como expresó El Caballo mayor, Josefina Miniño.
“Nuestra música, de perfiles cadenciosos, a todos pone a vibrar de alegría, y ahora pasa a formar parte de la marca país que los dominicanos exhibimos con tanto orgullo”, dijo Vargas Maldonado durante sus palabras, en las que reconoció el camino seguido paso a paso por el país para lograr que el Merengue fuese declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
“Estoy solicitando formalmente al Presidente Danilo Medina la emisión de un decreto para que se incorpore el merengue a todas las actividades diplomáticas, consulares y de las oficinas del dominicano en el exterior, de modo que este patrimonio de la humanidad esté presente en las actividades que organice el servicio exterior dominicano en ocasión de las fechas patrias, recepciones, ofrendas y cualquier otro tipo de celebración conmemorativa”, explicó en su intervención el ministro.
El ministro de Relaciones Exteriores explicó la ruta seguida para lograr convertir el merengue en Patrimonio de la Humanidad
“En el mes de abril de 2013, al asumir la Delegación ante la Unesco, la embajadora Laura Faxas retomó el tema ante el Ministerio de Cultura que encabezaba entonces el destacado cantautor José Antonio Rodríguez, quien puso especial empeño para impulsar ese reconocimiento sin imaginarse siquiera que le correspondería a él, cuatro años más tarde, recibir el pergamino en su condición de embajador dominicano ante la Unesco”.
“Es en esta situación que la Delegación de nuestro país-- ya encabezada por José Antonio Rodríguez y en la actual gestión de esta Cancillería--, llevó el proyecto a las deliberaciones de la 11 ava. Sesión del Comité Inter-gubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial, celebrada entre el 28 de noviembre y el 2 de diciembre de 2016 en Addis Abeba, Etiopía”, dijo.
Agregó Vargas: “En ese lejano escenario, José Antonio sustentó con mucha lucidez las argumentaciones del proyecto dominicano que finalmente mereció la aprobación de la plenaria, y el primero de diciembre pasado la República Dominicana se llenó de gloria con la declaración de la música y el baile del merengue como Patrimonio Intangible de la Humanidad”.
Y reconoció: “Es justo reconocer también a los embajadores Rosa Hernández de Grullón y Laura Faxas, a quienes corresponde, por igual, el mérito de haber luchado durante cuatro años para llevar el merengue dominicano al sitial de honor en que se encuentra actualmente”.