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El rostro oculto de July Mateo

“Pura Vida” es un slogan que muy pocos dominicanos desconocen, porque viene de uno de los merengueros más tradicionales del país, y quien por algún juego de la misma vida, nunca pudo imaginar que ese slogan le haría cómplice con el tiempo de una labor de altruismo, que desde hace mucho lleva a cabo, al margen de la música, el silencio y la discreción. Se trata de July Mateo, Rasputín, destacado músico trompetista, director de orquesta y dueño de una proeza musical muy poco común en la historia de la música tradicional dominicana.“Viejo Año”, sin quererlo se convirtió desde hace muchos años en el himno tradicional de las navidades, no hay tema más escuchado que ese, porque fue el completo ideal de estas fiestas, porque trae consigo alegría y tristeza enlazados en unos acordes musical que han sido imposible de borrar de las mentes de los dominicanos Su trabajo y su labor altruista van más lejos de la música y es que con su programa dentro de la Fundación “Comunidad Sana” lleva alegría, alimentación y salud a sectores necesitados en distintos puntos de la geografía nacional, pero en especial a los cercanos a su comunidad. En esta actividad y como acontece en la música en múltiples ocasiones, trabaja a manos peladas o con “yo récord” parodiando la máxima que se aplica en la misma, porque carece de recursos y de la ayuda necesaria para realizar esta labor que conlleva tanto esfuerzo y sacrificio. Sin embargo, esa es la otra cara de ese Rasputín, con quien tanto han disfrutados los dominicanos y miles de personas allende los mares.