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Luis Segura: “le di respeto y feeling a la bachata”

Medio siglo después Luis Segura tiene la misma pasión y el deseo de cantar bachata como lo hizo en su primera presentación en aquel julio de 1964 en Navarrete, Santiago, cuando apenas recibió el pago de 20 pesos. Eran tiempos difíciles para abrirse paso en una expresión musical que tenía el rechazo de sectores no populares. Al filo de cumplir 74 años (junio) su memoria es impecable, solo bebe café y dice que alejarse de otros vicios como la droga y el alcohol le ha dado la oportunidad de conservar la voz “añoñaíta” y disfrutar de una buena salud que le permite seguir activo, con cuatro y cinco fiestas cada mes. “José Manuel Calderón y Rafael Encarnación comenzaron primero que yo, luego cuando muere Encarnación debuté como cantante. Voy a cumplir 50 años desde entonces”, dijo en una entrevista con elCaribe, en el marco del 52 aniversario de la bachata, que se celebra el próximo 30 de mayo. Pero una cosa sí quiere dejar claro: “José Manuel Calderón grabó primero, aunque él ha sido más bolerista que bachatero, pero yo fui quien le dio el toque característico al género con la canción ´Cariñito de mi vida´ le puse el swing de bachata, y ´Pena´, que fue la que hizo que el ritmo saliera de ese tabú cuando se consideraba como música de cuerería, de barra, de cabaret. Nadie quería darle el valor a la bachata en aquel tiempo y después de Pena para acá las cosas comenzaron a cambiar”. La carrera como cantante de Luis Segura inicia poco tiempo después de la muerte de Rafael Encarnación en 1964. “Grabé hasta un disco con él, no cantando porque lo que hacía era tocar la guitarra (requinto) y buscármela. Salíamos a picotear, como muchacho al fin iba a los negocitos y las barras donde me daban 20 y 50 cheles”, contó. “Sin rencores” es el corte que lo unió a Encarnación, uno de los 8 temas que recuerda grabó el fallecido artista. “Sentí mucho la muerte de ese muchacho, a- Pena yo tenía como 18 o 19 años y estudiaba en la universidad. Le gustaba mucho cantar. El pueblo estaba vuelto loco, decían que lo habían asesinado, que lo mandaron a matar, cosas de ignorantes, porque su deceso sucedió cuando un tráfico le dio paso en su motora y ahí mismo venía un carro también y ¡pum! (sonido de golpe), sucedió lo inesperado, una gran tragedia”, relata el cantautor de Valverde, que creció musicalmente influenciado por los boleros de Julio Jaramillo (El Ruiseñor de América y del Trío los Panchos. Desde entonces, “El Añoñaíto” decidió dar el paso a la interpretación y hoy “cuando se vaya a escribir la historia de la bachata hay que poner a Luis Segura”. Su seguridad es desbordante cuando comienza a desgranar títulos de tanto éxito como “El ruego de los desesperados”, “Dónde está ella”, “Ven que me muero”, “Me siento convencido”, “Por estos caminos”, “Pena”, “Vuelve”, “Traicionera”, “Corazón de acero” (una versión de José Feliciano), “La chica”, “Como yo” y “Cuatro paredes”, entre otras que interpreta con “sufrimiento”, de donde se desprende su nombre artístico “El añoñaíto”. “Cuando la gente llamaba a Radio Guarachita, decía que le pongan la canción del hombre que canta tan añoñaíto- y así se me quedó el apodo”, recordó. De su repertorio resalta que la canción que hizo que la bachata se colocara donde se encuentra ahora mismo fue “Pena”, el primer tema que se tocó en FM. “Antes se tocaba la bachata solamente en Radio Guarachita y Radio Pueblo, pero después que salió ´Pena por ti´ todo cambió. En mis inicios era uno de los artistas mejor pagados, me daban 100 pesos al año por grabar 12 temas, Pena tiene 30 años y si Pena hubiese salido ahora yo no habría encontrado dónde echar el dinero, y me pongo a pensar cuántas personas se hicieron millonarias con esa canción”, sostiene Luis Segura, quien junto a leyendas como José Manuel Calderón, Rafael Encarnación, Bernardo Ortiz, Oscar Olmos, El Pupi de Quisqueya, Cuco Valoy (que cantó también bachata), Mélida La Sufrida, Fabio Sanabia “El Policía” y Ramón Torres “El Poeta”, entre otros conforman la primera generación de la bachata. De este grupo de artistas, algunos ya fallecidos, Luis Segura es el que más se ha mantenido en los escenarios “que dejaré cuando muera”. “Desde niño tracé esa meta de cantar hasta el día que suba al cielo, o hasta que tenga voz y no tirando gallos en una fiesta”, resaltó entre risas. Ahora su deseo, “si encuentro una casa patrocinadora”, es celebrar los 50 años de carrera en la Gran Arena del Cibao, por el cariño y el especial respaldo que ha recibido de los santiagueros durante toda su trayectoria. También terminar su disco 44, del que se extrae su nuevo sencillo “Abandonado”. Un artista de generaciones Luis está casado con Melania Hernández de Segura, desde hace 49 años. La considera una “heroína”. “La mujer que vive con un artista hay que sacarle su comida aparte”, expresa. Con Melania procreó cuatro de sus seis hijos. No esconde que en sus primeros años fue mujeriego y que su esposa tuvo que soportar que las féminas le vuelen encima en los escenarios. “Todavía a mi edad las muchachitas me vuelan arriba, pero Melania entiende que la vida de un artista es complicada rodeado de tantas mujeres, tantas tentaciones, bebidas”. Segura entiende que aún le transmite a los jóvenes lo mejor de su música. “Es un orgullo que mucha gente disfruta de mis canciones, eso me inspira continuar. Me siguen queriendo, tanto en Estados Unidos, Latinoamérica, Centro y Suramérica”, puntualizó.